El rincón de Koreander

“Ante él tenía una habitación larga y estrecha, que se perdía al fondo en penumbra. En las paredes había estantes que llegaban hasta el techo, abarrotados de libros de todo tipo y tamaño”. La historia interminable, Michael Ende – BLOG DE LITERATURA FANTÁSTICA –

Joyland abre sus puertas, pasen y vean

RESEÑAMOS LA ÚLTIMA NOVELA DE KING QUE TIENE MUCHO DE NOSTALGIA, BASTANTE DE FANTASMAS, Y UNA PIZCA DE SUSPENSE

Desde hace unos años, todas las novelas de Stephen King se cierran con una lágrima. Quienes siguen al autor de Maine seguramente coincidan conmigo en que cada vez se está volviendo más melancólico, y una prueba de ello es su clara obsesión con el pasado. Últimamente la mayoría de las historias, casi todos sus libros recientes, discurren en torno a la década de los 70. Y, cada vez más, sus novelas terminan con un momento de dicha triste, uno de sus instantes en que los personajes sonríen pero al mismo tiempo hacen fuerza para contener el llanto. ‘Joyland’, el último libro de Stephen King recién publicado en España por el sello Random (300 páginas y 11,95 euros) tiene todos estos ingredientes, y otros cuantos más propios de la factoría King.

JoylandJoyland’ cuenta la historia de Devin Jones, un universitario de 21 años con aspiraciones literarias cuando se haya inmerso en pleno desengaño amoroso. Esto sucede durante el verano y el otoño de 1973. En esa época trabajara en el parque de atracciones que da nombre al libro, hará algunas de las amistades más importantes de su vida, aprenderá mucho sobre el mundo que rodea a las ferias y a los feriantes, y de paso se sumergirá en un horrible crimen cometido en la casa del terror de Joyland. Una mujer fue brutalmente asesinada en su interior, y se dice que ahora su espíritu mora para siempre en la atracción. Básicamente aquí hay un 110% puro King.

“¿Que qué hice en Joyland aquel verano? De todo. Vendí entrada. Empuje un carrito de palomitas. Vendí tortitas, algodón de azúcar y un trillón de perritos calientes (que llamábamos Hound Dogs, como puede que hayas imaginado). De hecho, mi foto salió en el periódico por culpa de una de esas salchichas, aunque no fui yo quien vendió aquel desafortunado perrito…”

Estoy bastante seguro de que a los lectores habituales del Maestro les encantará este libro, y que los detractores encontrarán toda clase de motivos para criticarlo. No importa. Es muy fácil disfrutar de ‘Joyland’, e incluso leerlo de una larga y placentera atacada, pero no deja de ser una obra bastante menor en la trayectoria del autor. Escrito desde el presente y en primera persona, como si el protagonista escribiera lo acontecido hace 40 años, toda la trama de la primera mitad del libro podría compararse con uno de esos ejercicios de redacción que se empiezan con el encabezado: “Qué hice durante el verano”. King no intenta engancharnos desde la primera página, algo muy habitual en las novelas modernas, y aunque sí se apresura en dejarnos pistas como promesa de un futuro misterio, lo cierto es que básicamente se centra en el crecimiento vital de Devin Jones. Se trata, en definitiva, de una historia de jóvenes aprendiendo a ser mayores, y de un chico que disfruta con su recién aprendido trabajo, lee de forma compulsiva ‘El señor de los anillos’, mantiene esporádicas conversaciones con su padre viudo, y combate pensamientos suicidas tras la pérdida de su novia.

parque joyland

Hay más en ‘Joyland’, pero no mucho más. La clave, una vez más, está en la capacidad de Stephen King para crear personajes que seducen desde la primera línea. Eso sí, también parece haber mucho material reciclado en este libro, que en algunos momentos, pasada la primera mitad del libro, recuerda a ‘Un saco de huesos’, en cuanto a la relación del protagonista con Annie, una joven madre soltera, y su hijo ‘especial’ Mike. Hace unos días os comentaba en este blog que podía haber un poco de ‘El resplandor’ en el personaje del niño, y ahora lo desmiento: hay muchísimo de Danny Torrance en Mike, aunque aquí el protagonismo del pequeño es muy menor. De hecho, insisto, en la primera mitad del libro apenas se le llega a mencionar.

“– Mike… ¿puedes leer la mente? ¿Estás leyendo la mía?

– La verdad es que no lo sé –dijo–. A veces veo y oigo cosas, eso es todo. Y a veces se me ocurren ideas. Fue idea mía lo de venir a la casa del abuelo. Mamá dijo que hamás nos daría permiso, pero yo sabía que sí. Sea lo que sea, esa cosa especial proviene de él, creo. Cura a la gente, ¿sabes? O sea, a veces es una farsa, pero a veces lo hace de verdad”.

Quizás se pueda decir que en esta novela la verdadera protagonista es la feria de Joyland, pero eso sería terriblemente simplista. Sí es cierto que el lugar está tan bien descrito, tan completo en todos los sentidos, que prácticamente podemos ver cada una de sus calles y recovecos (habría sido un detalle crear un plano de la feria al comienzo del libro), pero todo lo que este parque inspira, todo el poder que ejerce en la gente, lo vivimos a través de los ojos de Devin Jones. Por eso, a lo mejor, lo más acertado sea asegurar que ésta es una historia de amor entre un joven y un parque de atracciones, con sus zonas más luminosas y sus recovecos más oscuros.

…y además un misterio

Joyland’ también tiene una parte de novela negra, no demasiado convencional. Hay una cierta investigación, aunque en algunos momentos parece un poco metida con calzador (y se la ventilan en pocas páginas). De alguna manera, es como si el protagonista no estuviera del todo convencido sobre desvelar los misterios del parque, aunque al mismo tiempo se reconoce obsesionado por ellos. King no nos propone que busquemos al supuesto asesino, más bien lo utiliza para añadir suspense a la historia y jugar al despiste con los lectores. Sin embargo, sé que hay gente a la que esto le preocupa, y más después del cierre en falso de la novela ‘Colorado Kid’, aquí (casi)todas las preguntas encuentran respuesta. Las piezas encajan y hacen clic, en serio. Eso sí, la resolución del caso puede parecer un poco brusca, como si el autor sintiera que ya ha contado todo lo que tenía que decirnos sobre los personajes, y entonces empezara a recoger sus bártulos, a desearnos los buenos días, y a desvelarnos quién es el culpable con un pie ya en la puerta.

King Joyland

A estas alturas de la película está claro que King ya no tiene nada que demostrar a la audiencia. Desde luego, como entenderán todos los que lean el libro, King es feriante de feriantes. Pese a todo, ‘Joyland’ sirve más que nada para recordarnos que está en forma, que las páginas siguen fluyendo como kilómetros de autopista, y que queda mucho para llegar al final del viaje. Les animo a que cojan el libro con ese espíritu, se olviden del reloj, recuerden aquel verano que cambió sus vidas (haya pasado o esté por venir) y se dejen llevar por las luces de las barracas y las hipérboles de los feriantes.

Pasen y vean señores, pasen y vean.

Un comentario el “Joyland abre sus puertas, pasen y vean

  1. Pingback: ‘Doctor Sleep’ o ¿por qué no subes un poco el volumen de la música, King? | El rincón de Koreander

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Esta entrada fue publicada en 05/06/2013 por en Crítica, Reseña y etiquetada con , , , , , , , .

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