El rincón de Koreander

“Ante él tenía una habitación larga y estrecha, que se perdía al fondo en penumbra. En las paredes había estantes que llegaban hasta el techo, abarrotados de libros de todo tipo y tamaño”. La historia interminable, Michael Ende – BLOG DE LITERATURA FANTÁSTICA –

‘La Guardia de Jonás’, entre jirones de niebla y figuras fantasmales

LA PRIMERA NOVELA DE LA COLECCIÓN INSOMNIA OFRECE PEQUEÑAS DOSIS DE TERROR SUGERIDO Y GRANDES PALADAS DE PASIÓN MARINERA

Sospecho que ‘La Guardia de Jonás’, la primera novela de la nueva colección Insomnia de Valdemar, funciona mejor como novela de personajes que como historia de terror. Es una novela de fantasmas, sí, y encima una que discurre en el mar, pero Jack Cady (Estados Unidos, 1934-2004) no centra tanto su atención en los terroríficos hechos que rodean a la lancha guardacostas Adrian, como en los efectos que estos causan a su tripulación. Hay un pequeño puñado de historias de hoguera de campamento en este libro, y algunos momentos bastante efectistas –pocas cosas son tan sugerentes en este género como un barco navegando sin tripulación en mitad de la niebla–, pero en general, Cady pone siempre el acento en el trasfondo psicológico de los marinos. Se nota, en general, que su mayor deseo era narrar su propia experiencia como guardacostas en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, mucho más que aterrorizar al lector.

La Guarida de JonásSobre el telón de fondo de un mar sombrío y cruel, La guardia de Jonás sigue las peripecias de un grupo de marineros que sirven en el guardacostas Adrian al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Una historia de terror ambientada en el mar con la que Valdemar inicia su colección Insomnia.
«Magníficamente escrita, llena de personajes creíbles y bien caracterizados, La guardia de Jonás, seguramente es la mejor novela de fantasmas con trasfondo marino desde las historias de William Hope Hodgson». Neil Barron (Horror Literature: A Reader’s Guide).

  • Son 288 páginas editadas en papel de calidad, con tapa dura y sobrecubierta a un precio de 22 euros (ISBN: 9788477027553).

Sí que hay una sombra de terror sobrenatural pululando sobre toda la novela. La atmósfera, la actitud de los personajes, la sensación de estar siendo acechados por una figura fantasmal está muy presente en el libro, sobre todo en la segunda mitad del mismo. La primera parte, en cambio, avanza apenas en este hecho y recrea más que nada una clásica novela marina. Esto es más evidente en las primeras 50 páginas, donde abundan las notas al pie de página para explicarnos alguna palabra propia del lenguaje marinero (fundamentalmente partes de un barco):pañol, batayola, pescante, regala, chigre, etcétera. Avanzada la lectura, el autor relaja el tono.

Donde se hace fuerte Jack Cady es en las descripciones del mar, de sus tormentas, en la calidad de su prosa y en su forma de poner la mirada sobre los personajes. Me he descubierto más de una vez releyendo un párrafo por lo magistralmente que estaba escrito  (algo a lo que sin duda ha debido de contribuir, y mucho, la traducción de José María Nebreda). Cady sabía utilizar el nivel exacto de metáforas y recursos literarios como para dotar de calidad a la narración, sin entorpecer su avance. Sabe ser evocador y transportarnos, en pocas líneas, al escenario que nos describe. Y para muestra un botón:

“La niebla heladora cubría con un manto vaporoso las cada vez más largas noches de octubre, y revestía y amortajaba sus mañanas. En ocasiones, desde el otro lado de los muelles de Portlando, los hombres que estaban de guardia eran sorprendidos por un resplandor claro que atravesaba los bancos de vapores lechosos, pero esa luz, que debería haber sido cálida, parecía una fosforescencia gélida…”

Esta misma prosa cargada de adjetivos también se vuelve más eficaz y dinámica en los momentos de acción del libro:

“El velero se hundía por la proa cuando chocaba contra el seno de una ola. La luz de los focos iluminaban diferentes zonas de la estrecha cubierta. El palo mayor se erguía perdiéndose en la oscuridad, y parte del aparejo, que se había soltado o estaba desgarrado por culpa del viento, chasqueaba y se sacudía como un fantasma en medio de las tinieblas…”

En general se trata de una novela más bien lenta, no tanto por las descripciones que el lector disfrutará, como por la cantidad de conversaciones que mantienen los personajes. Su presencia en la novela son importantes, en todo caso, ya que contribuyen a dotar de background a los protagonistas y a la propia lancha Adrian. Se cuentan muchas historias pasadas, muchas leyendas y muchos cuentos de vieja –el papel de narrador recae principalmente en Lamp, el cocinero y toda una institución a bordo del barco, donde muchos le consideran como una especie de ‘madre’–, pero todos ellos sirven para preparar el ánimo y vaticinar lo que se aproxima.

La guardia de Jonás’ debe su título al hecho de que los marinos utilizan ese nombre, el de Jonás, para describir a un tripulante que trae la mala suerte al barco. Tal es el adjetivo que cae pronto sobre Brace, uno de los personajes principales de la novela (aunque no el único), que llega novato a la embarcación y tendrá que acostumbrarse al trabajo en la lancha: rescatar barcos, vigilar las costas, lanzarse en ayuda de aviones caídos, y otear el mar en busca de cadáveres. Los años en los que ofrece su servicio a la Adrian, ésta se gana una leyenda negra.

Dicho esto, insisto: el libro funciona más como una novela psicológica que como una de miedo. De la misma manera en la que Cady acierta completamente transmitiendo el estado de ánimo de la tripulación –a través de gestos, conversaciones con terceros, las actitudes que adoptan ante los demás…–, falla estrepitosamente narrándonos algunos de los hechos clave del libro. No es que su estilo resulte farragoso, ni mucho menos, es que la estructura de la que dota a la novela en determinados momentos me parece un error. Me explico. El autor tiene la costumbre de narrar algunos de los episodios más importantes en un orden totalmente aleatorio. Pongamos por caso que la Adrian rescata a una embarcación pesquera, y que mientras llevan a cabo las labores de rescate los guardacostas se enfrentan a una situación de riesgo durante la cual ven una figura fantasmal. Bien, pues Cady decidirá que la mejor forma de contar este hecho es dejar pasar varios días. Tratará de reflejar que los personajes se encuentran afectados por ‘algo’ y hará que alguno de los marinos que no estuvo a bordo de aquel barco, durante el episodio, empiece a indagar sobre lo que le ha ocurrido a sus compañeros. Luego uno de ellos nos contará una versión extraña de lo que ha pasado, otro aportará algún detalle más, y al final recaerá en nosotros formarnos una visión global. No niego que como idea no sea atractiva, pero la ejecución de la misma no me ha convencido, y en algunos momentos me he sentido frustrado como lector al tener la sensación de que se me había privado de la oportunidad de asistir en primera persona a ciertos hechos.

Contraportada de 'La guardia de Jonás'.

Contraportada de ‘La guardia de Jonás’.

Por ponerle otro pero al libro diré que el final me ha dejado un poco frío. No es un mal final, para nada, pero reitera el hecho de que el objetivo del autor era contar la historia de sus personajes, y no tanto una historia de fantasmas. No desvelaremos nada sobre este final, por supuesto, pero para el lector aficionado al género de terror más puro, aquel que incluso puede esperar una novela de sustos por así decirlo, esta novela resultará un poco floja. Insisto, Cady no pretende aterrorizarnos. Incluso en los momentos más angustiosos, que los hay, los protagonistas mantienen una cierta racionalidad, y hablan con sensatez sobre lo que les está ocurriendo tratando de analizarlo de manera lógica.

También es cierto que por esta dosis de terror, solo sugerido, el libro encaja muy bien con la propuesta presentada por Insomnia. Lo dice el propio José María Nebreda en el prólogo: “Por supuesto que el miedo, el terror, el espanto, lo extraño, lo inquietante, el desasosiego, la locura, el caos reptante, el absurdo, la esquizofrenia, el insomnio nocturno, van a estar presente en los libros de la colección, pero esto, querido lector, no es lo único que va a encontrar en estas páginas“, avisa, para más adelante advertirnos: “lo que usted va a encontrar aquí, por encima de marcas y géneros, es literatura, buena literatura, si hacemos bien nuestro trabajo“. En mi opinión, misión cumplida.

  • Mi agradecimiento a la editorial por hacerme llegar un ejemplar de esta novela.

2 comentarios el “‘La Guardia de Jonás’, entre jirones de niebla y figuras fantasmales

  1. alexanderpgarcia
    25/12/2013

    Tiene una pinta estupenda Sergio. La verdad es que el tema tratado y por lo que describes se ajusta a mis gustos. Además ya he ojeado el tomo en la Gigamesh y la edición está cuidadísima.
    Hay que tener esta colección muy en el punto de mira.

    Un abrazo

  2. Pingback: Regresa el terror contemporáneo de Insomnia con ‘El Rito’ | El rincón de Koreander

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Esta entrada fue publicada en 23/12/2013 por en Noticias y etiquetada con , , , , , , , , , , , , , .

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