El rincón de Koreander

“Ante él tenía una habitación larga y estrecha, que se perdía al fondo en penumbra. En las paredes había estantes que llegaban hasta el techo, abarrotados de libros de todo tipo y tamaño”. La historia interminable, Michael Ende – BLOG DE LITERATURA FANTÁSTICA –

Reseña: ‘A ciegas’, una historia para leer a oscuras

JOSH MALERMAN CONSIGUE UN THRILLER CORRECTO Y SIN PRETENSIONES, PERO CAPAZ DE RECORDAR A CLÁSICOS COMO ‘LA CARRETERA’

Me encantan las sagas monumentales, pero al mismo tiempo adoro las novelitas con pocos elementos: esos libros en los que apenas aparecen un puñado de personajes, en que toda la historia no se prolonga más allá de las 300 páginas, y en las que avanzamos a golpe de párrafo por el simple deseo de saber qué ocurrirá a continuación. Todo eso se puede encontrar en la novela ‘A ciegas’, el thriller fantástico y de terror ideado por el cantante y compositor Josh Malerman y publicado hace unas semanas en castellano por Minotauro (colección M, 284 páginas y 20 euros).

A ciegas“Hay algo ahí fuera. Nadie sabe qué es ni de dónde viene. Cinco años después de que diera comienzo la pesadilla, los pocos supervivientes que quedan viven refugiados en el interior de sus casas. Malorie decide emprender un viaje por el río hacia un lugar mejor, junto a sus hijos. En esta peligrosa odisea, Malorie sólo podrá confiar en su instinto y en el entrenado oído de los niños, que no tardarán en descubrir que algo los sigue, pero ¿qué es?”

A ciegas’ es otra novela apocalíptica, con todo lo que ello conlleva. La mayoría de las situaciones nos sonarán a ya leídas (los primeros rumores de que algo extraño está ocurriendo, la protagonista que se resiste a creerlo, el inicio de la hecatombe, la búsqueda de un refugio seguro, el hallar a otros supervivientes…), si bien hay que reconocerle a Malerman el mérito de introducir suficientes elementos nuevos como para que toda la obra tenga un aire fresco y original.

Para empezar, no estamos ante una historia de zombies en absoluto. El incidente que da origen a toda la trama está ocurriendo a nivel mundial y tiene que ver con algo que las personas ven en las calles. Cuando eso ocurre, los sujetos enloquecen con distintos resultados, aunque lo más habitual es que se convierten en seres violentos capaces de atacar a cualquiera para después suicidarse de forma inmediata. Lo más interesante, en todo caso, son las ‘investigaciones’ y ‘experimentos’ que los personajes van realizando durante la historia para averiguar qué es lo que provoca esta reacción. También destacable observar cómo se las ingenian para desenvolverse en el mundo exterior, tal como indica el propio título de la novela en castellano (en inglés es Bird Box), con los ojos vendados, los oídos atentos y sin saber qué hay ahí fuera.

Con esta premisa, y algunas pistas más que se nos ofrecen a medida que avanza el libro, lo más probable sea pensar en la estupenda ‘El día de los trífidos’ de John Wyndham, en ‘Ensayo sobre la ceguera’ de José Saramago o incluso en la poco recomendable película de M. Night Shaymalan, ‘El incidente’. Sin duda ambos títulos tienen que haber servido como fuente de inspiración para Malerman, aunque el ambiente que reina durante toda la historia bebe también de otras fuentes como ‘Los ladrones de cuerpos’ de Jack Finney, por la sensación de absoluta paranoia y el deseo de rendición que acecha a los personajes. E incluso, salvando todas las distancias, rememora en algunos momentos a ‘La carretera’ de Cormac McCarthy, por el retrato tan deshumanizado y salvaje que realiza del mundo cinco años después de la hecatombe.

Ésta no es la única similitud entre el libro de Malerman y la monumental obra de McCarthy. El otro gran atractivo del libro, y lo que en mi opinión consigue elevar el género de terror a una categoría adulta (frente a esas historias más propias de adolescentes que Hollywood inmediatamente convierte en franquicias de innumerables secuelas) es la protagonista. Aunque narrada en tercera persona, y con ese tiempo verbal de falso presente que tan ágil le resulta, como lectores lo percibimos todo a través de Malorie. Se trata de una mujer joven y soltera que al comienzo del libro descubre que está embarazada. Su situación, consciente de que tiene que dar a luz en algún momento del futuro, marcará la mitad de la novela que transcurre de forma cronológica, mientras que en los capítulos alternos en los que leemos sobre ella cinco años después del inicio de esta hecatombe, asistimos a sus esfuerzos desesperados por mantener vivos a dos niños, al tiempo que se esfuerza por enseñarles a sobrevivir en las nuevas circunstancias: entrenando su oído al máximo, adiestrándolos para que obedezcan sus órdenes de manera absoluta y luchando por reprimir los obvios deseos de saber qué es lo que ocurre en el exterior de su casa, que es todo el mundo que conocen.

Es en este punto, en los capítulos que suceden cinco años después del origen de la tragedia, en los que más similitudes encontramos con ‘La carretera’. Se trata de coincidencias que probablemente son buscadas de manera intencionada por el autor, ya que llama la atención que incluso haya decidido utilizar durante estos pasajes los nombres de ‘Niño’ y ‘Niña’ para hablar de los pequeños, en lo que solo puede ser un homenaje a la novela de McCarthy.

En estas partes de la novela es también donde más se utiliza el recurso que le proporciona al autor la necesidad que tienen sus personajes de llevar los ojos vendados. Así se producen auténticas escenas de terror, que si bien no son las más intensas –hay cierto momento, cuando se interrumpe la vida en comunidad, que es francamente memorable– sí pueden considerarse como las más imaginativas con Malorie y los dos pequeños navegando aguas abajo por un río. Orientándose solo por sus oídos, y amparados por la bruma, tendrán varios encuentros inquietantes y deberán luchar contra ese componente salvaje que citaba antes y que representa cómo la naturaleza y lo que sea que esté ocurriendo (no daremos pistas) han comenzado a apoderarse del nuevo mundo exterior.

Pese a todo lo dicho, probablemente lo mejor sea leer el libro de Marleman sin ninguna pretensión, y tomando la novela como el entretenimiento que realmente es. Recomiendo llegar al libro de ‘A ciegas’, así, sin saber apenas nada más, para dejarse llevar por una trama bien construida, una protagonista creíble e interesante, y un misterio que es lo bastante original y adictivo como para dejarse atrapar. Sin duda, una novela para leer con poca luz y disfrutar con los cinco sentidos.

Nota: 8 sobre 10.

Pros: Ágil, rápido, con más profundidad de la que puede parecer inicialmente, muy buenos personajes y un misterio atractivo.

Contras: Al principio se dosifica mucho la información, pero cuando se desvela lo que está ocurriendo, el libro no va más allá. El final, como suele ocurrir en las novelas apocalípticas, es demasiado abrupto y resulta un poco insatisfactorio.

Un comentario el “Reseña: ‘A ciegas’, una historia para leer a oscuras

  1. Pingback: ‘A Ciegas’ finalista para el Bram Stoker 2014 en primera novela | El rincón de Koreander

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Esta entrada fue publicada en 28/01/2015 por en Opinión, Reseña y etiquetada con , , , , , , , , , , , , , , .

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