El rincón de Koreander

“Ante él tenía una habitación larga y estrecha, que se perdía al fondo en penumbra. En las paredes había estantes que llegaban hasta el techo, abarrotados de libros de todo tipo y tamaño”. La historia interminable, Michael Ende – BLOG DE LITERATURA FANTÁSTICA –

David Jasso invita a experimentar la ‘Disforia’

00EL AUTOR DE ‘LA SILLA’ OFRECE UNA HISTORIA DE TERROR, CON AMBIENTACIÓN DISTÓPICA, QUE MANTIENE LA TENSIÓN EN TODAS LAS PÁGINAS

De la misma manera que David Jasso nos deja con la definición de la palabra que da título a su novela ‘Disforia’, al comienzo de esta (“Emoción desagradable o molesta. Ansiedad, irritabilidad. Angustia difícil de soportar, malestar psíquico. A menudo conlleva reacciones coléricas”), nosotros podríamos haber empezado esta reseña con una fórmula similar. “Placer: Goce, disfrute espiritual. Satisfacción, sensación agradable producida por la realización o suscepción de algo que gusta o complace”. Ése es, desde luego, el regusto que deja sumergirse en los primeros capítulos de la penúltima entrega de la editorial Valdemar en su colección Insomnia –la última propiamente dicha es la breve y apocalíptica ‘Pronto será de noche’ de Jesús Cañadas–.

Por desgracia, estas sensaciones tan agradables que nos transmite ‘Disforia’ durante la mayor parte de su desarrollo, fácilmente hasta entrados en el último tercio, se acaban empañando un tanto en el cierre del libro. Es cierto que el ritmo de la obra no falla en ningún momento, y todo a pesar de que el autor zaragozano apuesta por imprimir un desarrollo trepidante a la novela desde los primeros capítulos. La angustia y la sensación de peligro son constantes en casi todas las páginas, y aunque Jasso descubre demasiado pronto el mal que acecha en la novela, también se guarda algunos ases en la manga.

Algo se mueve entre las sombras, algo viaja entre la locura y el terror

DisforiaLa sociedad arrastra una crisis económica y de valores que parece irreversible. Esther y Tomás, un matrimonio joven con serios problemas laborales, deciden pasar un último fin de semana, junto con su hija de dos años Say, en el apartamento de montaña que compraron en tiempos mejores y que ahora necesitan vender. En plena tormenta de nieve, alguien llama a su puerta y comienza la pesadilla. Veinticuatro horas de terror extremo, en las que deberán luchar para sobrevivir. En su huida, la situación se complicará aún más y se verán obligados a enfrentarse a sus miedos más profundos y ancestrales. Porque, además, alguien que se desplaza entre las sombras les acompaña en su viaje sin retorno.

Disforia es una historia claustrofóbica y aterradora que te dejará sin aliento. El autor de La silla nos sorprende con su nueva novela, una obra aún más terrible y agobiante. Una lucha desesperada por la supervivencia y la cordura. Un viaje al terror más intenso y perturbador, del que no siempre se puede regresar. Una historia que te atenaza y te obliga a traspasar los límites de la razón”.

Pero lo cierto es que guardarse cartas en la manga es tanto un truco de magos e ilusionistas, como de tramposos, y a veces la línea que separa a unos de otros resulta demasiado fina. Cerca del final, el autor de ‘Disforia’ introduce una serie de elementos que sorprenderán al lector, y aunque habrá a quien le guste, en lo personal me han parecido fuera de lugar. Superado ya el ecuador de la novela, ésta tiene un tono muy marcado como para cambiar las reglas del juego. No obstante, hay que decir a favor de Jasso que sin ese elemento –no concretaremos más para evitar spoilers– el argumento sigue funcionando. De hecho, el verdadero final que el escritor imprime a su obra, las últimas páginas, sí son fieles al espíritu mantenido por la historia en todo su recorrido, y recuerdan por su efectividad y desarrollo al cierre impactante que ya vimos en el final de ‘Un minuto antes de la oscuridad’, la estupenda novela de Ismael Martínez Biurrun.

Disforia

Éste no es el único sentido en el que el libro de Jasso recuerda a la novela de Biurrun. Ambas historias se desarrollan en una España sumergida en la crisis –al lado de lo que cuentan, nosotros solo hemos metido tímidamente los pies en ella–. El truco que tan bien le funcionó a Biurrun, generando una ambientación catastrófica en la que todo vale, y donde al mismo tiempo nada es suficiente, le resulta incluso mejor a Jasso. El Gobierno de Consolidación que se presenta en ‘Disforia’ aporta un punto más de distopía que luce muy bien en la obra, y que alcanza sus mejores momentos en detalles concretos que tienen que ver con las ‘Plazas de la Ida’ o el sistema piramidal de ‘Corre, Ve y Dile’. Elementos, ambos, que aportan una textura especial a la obra de Jasso, y que no desvelaremos para no arruinar su disfrute a ningún lector.

Por lo demás, el autor zaragozano apuesta por un truco que ya le funcionó en su exitosa novela ‘La Silla’. De nuevo se mueve por ambientes claustrofóbicos –tanto como puedan serlo un coche o un chalet apartado en plena época invernal– aderezados con la presencia de un psicópata, Nolasco. Sin embargo, es en este último donde reside mi mayor decepción con la novela. Una buena parte del peso de ‘Disforia’ recae en dicho personaje. Él es tan clave en el libro como puedan serlo Jason en las películas de ‘Viernes 13’ o Michael Myers en las de ‘Halloween’, solo que en este caso no terminan de funcionar. A diferencia de estos dos personajes, desprovistos de humanidad gracias a sus máscaras, y dotados de un halo de misticismo macabro, el antagonista de este libro resulta demasiado humano en su maldad, lo que le hace ser menos temible de lo esperado.

Hay que decir a favor de Jasso que el resto de los personajes están mucho mejor desarrollados. Destacan especialmente Esther, la protagonista, o Zoel, el hijo adolescente de Nolasco que encabeza algunos de los capítulos más brillantes del libro. Incluso la pequeña Say está lo bastante desarrollado como para ser creíble y desesperante como solo pueden serlo los niños pequeños.

David Jasso afilando los lápices.

David Jasso afilando los lápices.

Eso no ocurre con Nolasco. No es que el personaje esté mal construido, en absoluto, es solo que la forma en que se nos explica su historia no funciona. Si el objetivo es simpatizar con él, esto solo lo consigue al final, cuando Jasso nos cuenta cómo ha llegado hasta su situación actual. Para entonces ya es difícil que cambiemos de opinión. En cambio, si la intención del autor era convertirlo en un Jason o Michael Myers, está lejos de resultar igual de amenazador. Hay demasiado luz sobre él como para resultar terrorífico, y al mismo tiempo, no es ni de lejos lo bastante brillante, ingenioso ni original como para resultar carismático a la manera de un Hannibal Lecter o de un Dexter, por poner dos ejemplos.

Esta falta de un antagonista a la altura de la historia no lastra completamente el libro, pero sí le resta brillantez. En todo caso, donde Jasso se demuestra realmente hábil es en la forma de construir la tensión de cada escena y en su capacidad para forzar las situaciones al máximo. Desde las primeras páginas, con un timbre que no deja de sonar y un matrimonio asustado que se niega a abrir la puerta, hasta la negociación que los dos personajes principales mantienen en el coche, hacia el final de la novela, dejan al lector lo bastante atrapado a la historia como para obviar el resto de detalles.

Según ha informado recientemente la organización del festival Celsius 232, a Jasso podremos verle en la edición de este verano en Avilés. Sin duda es un tipo sobre el que vale la pena poner un ojo. Aunque si uno se queda atrapado con él, como sucede en sus libros, lo mejor sería echarle los dos ojos.

Nota: 7,5 sobre 10.

Pros: La ambientación que envuelve a la historia está plagada de detalles estupendos como las ‘Plazas de la Ida’. La mayoría de los personajes tienen profundidad y se comportan de forma racional, algo no muy habitual en el género. La tensión es constante.

Contras: Un antagonista que no está a la altura del resto del libro, y un elemento fantástico en el último tramo que desentona con el resto de la novela.

Un comentario el “David Jasso invita a experimentar la ‘Disforia’

  1. Pingback: Atrapados en el fin del mundo con ‘Pronto será de noche’ | El rincón de Koreander

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Esta entrada fue publicada en 15/06/2015 por en Noticias y etiquetada con , , , , , , , , .

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