El rincón de Koreander

“Ante él tenía una habitación larga y estrecha, que se perdía al fondo en penumbra. En las paredes había estantes que llegaban hasta el techo, abarrotados de libros de todo tipo y tamaño”. La historia interminable, Michael Ende – BLOG DE LITERATURA FANTÁSTICA –

‘Víctor Conde y el Metaverso’, un artículo de Mariano Villarreal

EL EDITOR DE ‘TERRA NOVA’ NOS INTRODUCE EN ESTE UNIVERSO EXPANDIDO AL QUE SE SUMAN AHORA RELATOS DE SUSANA VALLEJO, EDUARDO VAQUERIZO Y FELICIDAD MARTÍNEZ, ENTRE OTROS

Como ya hiciera con el universo de Akasa-Puspa, o con la ucronía de Eduardo Vaquerizo en Crónicas de Tinieblas, la editorial Sportula se ha propuesto ahora expandir el Metaverso creado y desarrollado por Víctor Conde (quien recientemente ha publicado junto a José Antonio Cotrina la novela ‘Las puertas del infinito‘ en el sello Fantascy). Este mismo mes el sello de Rodolfo Martínez acaba de lanzar ‘Leyendas del Metaverso‘, una antología de relatos ambientados en esta vasta galaxia con historias firmadas por el propio Conde, así como por Susana Vallejo, Eduardo Vaquerizo, Felicidad Martínez ó Juan Antonio Fernández Madrigal, entre otros. La selección y la edición ha corrido a cargo de Conde, mientras que el prólogo que nos introduce en toda esta cosmología es obra de Mariano Villarreal.

LEYENDAS METAVERSO 2El Metaverso, un vasto escenario galáctico, complejo y barroco. El Metaverso, una realidad dividida en capas, donde existe un suprauniverso principal habitado por las Cinco Ramas escindidas de la humanidad tras la Diáspora. El Metaverso, una de las creaciones más originales de la ciencia ficción española.

En El tercer nombre del Emperador, Mystes y Crónicas del Multiverso (Premio Minotauro de Novela 2010) Víctor Conde desarrolló el metaverso y se lo mostró a los lectores. Ahora, en esta antología cede el testigo a cinco autores que explorarán nuevas capas de ese fascinante escenario.

Con relatos de Felicidad Martínez, Raúl Silvestre, Susana Vallejo, Juan Antonio Fernández Madrigal, Eduardo Vaquerizo y el propio Víctor Conde y con un estudio introductorio de Mariano Villarreal.

Villarreal es responsable del portal LITERATURA FANTÁSTICA, así como seleccionador y editor de las conocidas antologías ‘Terra Nova‘ (los dos primeros volúmenes junto a Luis Pestarini), de ‘Mariposas del oeste y otros relatos‘, con cuentos fantásticos escritos originalmente en lengua castellana, ‘A la deriva en el mar de las lluvias y otros relatos‘, con historias de género traducidas al castellano, y de la más reciente ‘Castillos en el aire‘, donde se reúnen 25 años de Fantasía y Ciencia Ficción Española con motivo de la EuroCon que se celebrará este año en Barcelona. Amablemente nos ha cedido la introducción que acompaña a ‘Leyendas del Metaverso‘ para introducirnos en esta epopeya de ciencia ficción.

Nuestro agradecimiento a él por el texto, a Víctor Conde y el resto de autores por la obra y a Sportula por la publicación. Os dejamos con el artículo de Mariano Villarreal.

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VICTOR CONDE Y EL METAVERSO

Deseo agradecer a Víctor Conde el material de referencia suministrado con el que ha sido confeccionado el apartado titulado “Sobre el Metaverso”

Victor CondeVíctor Conde (Santa Cruz de Tenerife, 1973, seudónimo de Alfredo Moreno Santana) es un escritor prolífico y polifacético que ha cultivado la práctica totalidad de temáticas del género fantástico y la ciencia ficción. Responsable de una veintena de novelas y medio centenar de relatos incluidos en buena parte de las publicaciones especializadas de España e Iberoamérica, su estilo literario se caracteriza por una portentosa imaginación al servicio de la trama aventurera, una gran ambición especulativa, su amenidad asentada sobre una sólida base científica y la relevancia que concede a la metafísica y a la parte irracional de la mente humana.

Su andadura literaria comenzó en 1999 con la publicación de un puñado de cuentos en medios tan diversos como Ad Adstra, Artifex Segunda Época, 2001, Gigamesh, Visiones 2001, Axxon, Púlsar… En 2002 llegó su primera novela corta, Piscis de Zhintra (Artifex Estelar, 2002), un Space Opera erótico y pulp protagonizado por una suerte de heroína a medio camino entre la Barbarella fílmica y la capitana Alice Cooper de la Saga del Orden Estelar de A. Thorkent. Poco después publicaría su continuación, Piscis Arena (Artifex Estelar, 2002), así como varios relatos más ambientados en la serie.

Ese mismo año salió a la luz una de sus novelas más complejas y voluminosas, con una impactante portada del argentino Óscar Chichoni: El tercer nombre del emperador (Equipo Sirius, 2002). Una obra valiente, arriesgada y un tanto irregular, que a juicio de muchos críticos pecaba de exceso de ambición aunque, sin duda, sentaba las bases de su magno escenario galáctico: el Metaverso.

Tres años después apareció Mystes (Minotauro, 2005), una nueva novela ambientada en el Metaverso que fue finalista del premio Minotauro de novela de Ciencia Ficción y Literatura Fantástica, y finalmente en 2010 llegó su definitiva consagración como autor de referencia del fantástico nacional con Crónicas del Multiverso (Minotauro), ganadora de los premios Minotauro e Ignotus de la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror. Posteriormente, dos novelas cortas publicadas en digital reforzaron la saga: La ópera de la Mente (Scyla, 2013) y la excepcional Oniromante (Scyla, 2011).

Conde también había dado a imprenta El dragón estelar (Timun Mas, 2007), una aventura espacial de corte juvenil. Pero este escritor tinerfeño no solo ha publicado novelas adscritas a la temática de ciencia ficción; en 2008 publicó la obra de fantasía El teatro secreto (Parnaso), con la que de nuevo volvió a quedar finalista del premio Minotauro. En 2009 apareció Naturaleza muerta (Línea Z, Dolmen Editorial), una historia de zombis muy poco convencional, con una visión casi mística de un mundo completamente arrasado por una plaga apocalíptica. Al año siguiente editó Los relojes de Alestes (AJEC), un trepidante steampunk ambientado en la primera mitad del siglo XX tras el primer viaje tripulado a la Luna. Y luego, la muy recomendable novela de terror histórico Hija de lobos (Minotauro, 2011), la terrorífica He oído a los mares gritar mi nombre (Stoker, Dolmen Editorial, 2013) y la fantasía épica (Kelonia, 2014).

Víctor Conde es también autor de la trilogía juvenil Heraldos de la Luz, compuesta por las novelas Heraldos de la luz (Hidra, 2010), Heraldos de la oscuridad (Hidra, 2011) y Heraldos del Bien y del Mal (Hidra, 2012), en donde juega con los conceptos bíblicos del Bien y el Mal con personajes encarnados por ángeles y demonios, así como de un par de novelitas infantiles del tipo “elige tu propia aventura”, tituladas Campamento vampiro (Hidra, 2012) y Miniaturizados (Hidra, 2013).

Su única antología hasta la fecha es El libro de las almas (Erídano, 2010). Ha publicado también El códice de las brujas (Stoker, Dolmen Editorial), una novela realista: Malpaís (Aguere, 2012), la novela corta finalista del premio UPC e Ignotus Mercaderes de tiempo (Sportula, 2013) y ha sido antólogo del libro de relatos Los monstruos del mar (Nowtilus, 2013). Es miembro de NOCTE, la Asociación Española de Escritores de Terror, y en la actualidad ultima dos nuevas novelas: la monumental obra épica de influencia homérica La Orfíada y Crónicas del multiverso: Imperio, la cuarta y definitiva entrega del Metaverso.

SOBRE EL METAVERSO

El Metaverso es un vasto escenario galáctico que ha sido desarrollado hasta la fecha en cuatro novelas: El tercer nombre del Emperador, Mystes, Crónicas del Multiverso y la inédita Imperio, así como un puñado de relatos.

El Metaverso se basa en la idea de un universo dividido en capas, donde existe un suprauniverso principal habitado por las Cinco Ramas escindidas de la humanidad tras la Diáspora. Gracias a su adaptación milenaria a los xenoplanetas que fueron conquistando, las cinco Ramas llegaron a distanciarse tanto de la hélice genética humana estándar que se vieron unas a otras como alienígenas. Todas, salvo la Quinta, desaparecieron debido a eventos de extinción propios.

La Quinta Rama evolucionó hasta convertirse en los Evomanos, y posteriormente los Recolectores de Cuerdas, lejanos descendientes de la humanidad que habitaban en los confines del espacio y el tiempo. Conscientes de la muerte térmica del universo, para sobrevivir debieron dejar atrás sus cuerpos físicos y transformarse en entidades de pensamiento puro: los Ids, entes psíquicos que podían entrar en simbiosis con cualquier otra criatura inteligente del universo. Los Ids viajaron atrás en el tiempo hasta la época de mayor esplendor de la humanidad y, entrando en contacto con algunas de sus Ramas escindidas, reescribieron la historia y potenciaron al ser humano, otorgándole potentes poderes psíquicos.

Esta simbiosis humano-Id dio lugar a la Era de los Emperadores Gestálticos, entes colectivos que unían sus mentes (generalmente compuestas por cuatro o cinco humanos y varios poderosos Ids) para crear un Súper individuo llamado Emperador Gestáltico. El Emperador mantenía cohesionado el Imperio gracias a sus prodigiosos poderes psíquicos, ya que podía teleportar naves de un sistema a otro de manera instantánea, favoreciendo el comercio entre planetas y el trasvase cultural. Sin su ayuda, la tecnología de impulso de naves espaciales no habría sido lo suficientemente rápida como para mantener unidos a miles de mundos. Gracias a los Emperadores Gestálticos, la humanidad vivía una era de expansión y prosperidad sin precedentes.

Pero este sistema tenía un punto débil: los recipientes vivos del Emperador Gestáltico, los seres humanos que albergaban a sus Ids -llamados Arcontes- envejecían y morían. Por eso, aproximadamente una vez cada siglo era necesario realizar una búsqueda de sustitutos -los Nombres- en la que eran enviadas naves por todo el Imperio. El tercer Nombre del Emperador relata lo ocurrido con una de estas candidatas, una niña prodigio nativa de un planeta exterior llamada Sandra, una muchacha perturbada que contagia su locura al nuevo Emperador Gestáltico. Cuando el Emperador nace, la locura se halla incorporada de manera intrínseca en su esquema de pensamiento; influido por los atroces recuerdos de infancia de Sandra, este Emperador Gestáltico demente emprende una cruzada de exterminio contra la humanidad. Únicamente Sandra posee la llave para destruirlo, y para ello debe viajar al remoto futuro y establecer contacto con los esquivos Evomanos.

Cita 1

En las novelas Mystes y Crónicas del Multiverso descubrimos que el Emperador Gestáltico que creó Sandra dio origen a varios universos subsidiarios, o universos burbuja, uno de los cuales es la Variedad. Si el odio hacia la humanidad y su deseo de exterminarla procedían de los terribles recuerdos de niñez de Sandra, la creación de estos “universos en estratos” responde a su necesidad de imitar la estructura de la mente humana. El Emperador dotó de capas subjetivas y esquizofrénicas a un universo que antes era plano y único, y las llenó de “sueños”, es decir, especies que no existían en el suprauniverso principal. Por eso la Variedad está repleta de alienígenas, mientras que en el Imperio Gestáltico las únicas criaturas inteligentes encontradas hasta la fecha son las cinco Ramas de la humanidad y los Ids.

En Mystes aparece un elemento capital llamado Xfinge, un cubo conceptual construido de materia exótica que encierra en su interior grandes misterios cuya resolución conlleva un gran salto adelante en el desarrollo tecnológico de humanidad. Pero como ocurre con las esfinges mitológicas, el monstruo que custodia el tesoro matará a todo aquel que fracase en el intento. Para enfrentarse al desafío están los Mystes, sabios errantes que recorren el universo buscando Xfinges para liberar sus conocimientos secretos.

En Crónicas del Multiverso se descubre qué son realmente las Xfinges: mecanismos de compensación intelectual que operan entre los diferentes universos, en una especie de ósmosis psíquica. Son como arcas que trasladan conocimientos de un universo a otro para igualar su contenido ontológico. Y también son la prueba de que el Emperador Gestáltico, la mente de Sandra, no murió al final de El Tercer Nombre del Emperador sino que aún sigue vivo, latente, en alguna parte.

En la cuarta y última novela del ciclo, Imperio, se cuenta cómo la capitana Lina Kolbrand encuentra una raza de seres que viven en el ecosistema de una estrella gigante roja. Esta especie tiene la clave para la salvación del universo, ya que domina la mnémica, es decir, la fuerza psíquica del universo, que habrán de convertir en la Quinta Fuerza Fundamental para unificar así toda la energía del cosmos. Esto salvará al universo de su muerte térmica, allá al final de los tiempos, estabilizándolo y permitiendo que la vida pueda medrar eternamente.

Como detalle de especial interés, en El tercer nombre del emperador Conde elabora una compleja Teoría del Todo para explicar el funcionamiento del universo. En realidad, tres teorías filosóficas diferentes aunque complementarias, que explican conceptos metafísicos complejos como el Metacampo (una especie de espacio tántrico de proyección de pensamientos que sigue unas leyes universales, extrapolables desde el mundo físico) o la mnémica y sus mecanismos internos.

CONDE, FABULADOR

Conde es un narrador preciso que se caracteriza por una imaginación desbordante y una capacidad innata para transmitir imágenes y sensaciones; en el caso de las novelas del Metaverso, relacionadas con la majestuosidad del espacio, las criaturas que lo habitan y los artefactos tecnológicos construidos para dominarlo: mundos primitivos habitados por criaturas fabulosas, buscadores de tesoros ignotos, cazadores de mitos, pueblos que rinden culto a deidades matemáticas, alienígenas, imperios galácticos, inteligencias artificiales, organismos adaptados a vivir en el vacío, naves capaces de viajar entre las estrellas, arcologías, gigantescas estaciones orbitales (clepsidras), puestos científicos de avanzada, artefactos alienígenas abandonados, poderosos cruceros de guerra, armas con capacidad de destrucción planetaria, épicas batallas estelares, viajes en el tiempo, diferentes planos de universos/realidad… y un interminable etcétera. Un cosmos repleto de infinitas posibilidades en el que con frecuencia la tecnología es indistiguible de la magia y donde aún es posible la aventura total. En definitiva, todos los ingredientes necesarios para una lectura apasionante.

Pero además, Conde es capaz de hilvanar múltiples y complejas tramas que involucran a gran cantidad de personajes; a todas ellas dota de protagonistas atractivos y situaciones emocionantes en las que los clímax se suceden sin interrupción. Un ritmo frenético que no decae en ningún momento y atrapa irremisiblemente al lector.

Cita 2En este ciclo de novelas aparecen destacadas dos de sus características más relevantes como autor, como son su gusto por el neologismo –en especial para describir la nueva realidad física y determinados conceptos científicos innovadores– y su apego a la irracionalidad, que se fusionan en la idea de una tecnología inextricablemente unida al misticismo y la metafísica (el otro gran cultivador de esta corriente en la ciencia ficción en español es el argentino Carlos Gardini). Conde realiza auténticos malabarismos con el lenguaje para dotar a su terminología científica de una singular y poética belleza, enriquecida con abundantes metáforas procedentes del mundo de las matemáticas y la música. El discurso no siempre es claro y accesible para el neófito, sino exigente en no pocas ocasiones debido a su elevado contenido intelectual.

En Crónicas del Multiverso la acción se traslada a la Variedad, un denso cúmulo de estrellas rodeado de un inmenso vacío cósmico que nadie ha podido franquear jamás. Una isla de soles habitada por quince especies inteligentes en continua beligerancia, entre aerobios, hidrobios y máquinas pensantes, además de mágicas criaturas de luz llamadas Ángeles y otros entes exóticos como la denominada entidad de carbono pensante, un misterioso ser incognoscible que habita en el horizonte de sucesos del agujero negro que existe en el centro exacto del cúmulo.

En este particular universo-isla convergen una plétora de personajes: en primer lugar, la citada Lina Kolbrand, una temeraria corsaria estelar que en una de sus incursiones roba un extraño objeto ultra-energético a los urtianos, los más poderosos alienígenas del sector, lo que desencadena una implacable persecución. Por otra parte, Mel es un antiguo astronauta que sigue el rastro de su novia desaparecida, Norte un Mystes entrenado para descifrar el enigma que representa la Xfinge, Jules Van Zan un aventurero que recorre los planetas más exóticos a la búsqueda de negocios que le puedan hacer rico, y Jan Delvian un soldado que viaja al universo subsidiario de la Variedad procedente del suprauniverso principal a través de un efecto de túnel cuántico. Todos ellos se ven sorprendidos por los cada vez más frecuentes informes que alertan de extraños sucesos en la frontera; el universo parece colapsar a una velocidad imposible, y las diversas especies se enfrascan en una guerra de aniquilación total en pos de la supervivencia.

En Imperio la Variedad ha colapsado y los supervivientes tuvieron que emigrar a otro universo para salvarse del Armagedón. Lina Kolbrand intenta encontrar un sentido a su vida mientras esta gran migración provoca una crisis sin parangón en las civilizaciones que pueblan la galaxia, que se agrava aún más al detectar que los antiquísimos poderes del Emperador Gestáltico, el monstruo que estuvo a punto de borrar todo rastro de vida en la galaxia, están volviendo a manifestarse.

Diversos relatos continúan líneas paralelas e independientes del Metaverso. En la novela corta Oniromante, tal vez la pieza más lírica y elaborada de Conde, un piloto espacial contrata a una oniromante o tejedora de sueños para que teja para él un sueño que le acompañe durante su largo viaje. La ópera de la mente es un thriller negro en el que un rico intermediario traslada su mente a un nuevo cuerpo, que muta para adoptar la monstruosa forma de un Señor del Crimen asesinado. Y la novela inédita Crónicas del Multiverso: Xenoespacio, sigue las andanzas del hijo de Norte en su exploración de los universos secundarios creados después del colapso de la Variedad.

Así son las Space Operas o aventuras espaciales de trama científico-bélico-ontológica que construye este singular visionario canario, capaces de transmitir todo el sentido de la maravilla que se le presupone al subgénero. Una virtud que puede ser también su mayor defecto, por cuanto exige un tipo de lector muy específico: aquel interesado en la ciencia ficción dura de trama aventurera y que disfruta igualmente de la metafísica.

Se trata de obras de lectura autónoma, en las que queda patente su debilidad por el homenaje. Así, por ejemplo, los primeros pasajes de El tercer nombre del emperador recuerdan poderosamente a Dune, y en Mystes resuenan con fuerza los ecos de Hyperion (clásicos de los que Conde se confiesa profundo admirador). De hecho, Mystes comienza exactamente de la misma manera, con un embajador tocando el piano en un navío estelar que es interrumpido por un mensaje procedente de los mundos de la Rejilla Pancultural (aka Hegemonía), en el que se le advierte del peligro de la aparición de la Xfinge (aka Alcaudón en las Tumbas del Tiempo); sustitúyase la amenaza de los rebeldes esfingistas por los enjambres éxter, los engramas del ordenador de Norte o la IA que controla la ciudad platelminto por las inteligencias artificiales del Tecnonúcleo, y obtendremos un cuadro casi completo de equivalencias.

Por último, cabe señalar que tal vez su mayor influencia no procede del mundo literario sino del cómic: la saga del Incal, las aventuras de John Difool que el historietista e ilustrador francés Moebius y el guionista Alejandro Jodorowski publicaron en la década de los 80’. No tanto a nivel argumental sino del peso otorgado a la metafísica.

Gracias al Multiverso, Víctor Conde ha crecido como escritor, enriquecido su habitual imaginación y solidez narrativa con reflexiones filosóficas de enorme ambición especulativa, y asegurado con ello un lugar de honor en la historia de la ciencia ficción española.

EL METAVERSO COMPARTIDO

En España no existe una tradición de influencia mutua entre autores de una misma generación, o de una generación hacia las siguientes, ni en el terreno fantástico ni en la ciencia ficción. Cada escritor escribe en función de sus intereses, influencias y gustos personales. Quizá por ello el fenómeno de los universos compartidos, es decir, la recreación a modo de homenaje o ampliación de un determinado escenario por parte de escritores diferentes a su creador, no ha supuesto una práctica habitual hasta la fecha. La escasez de universos de referencia con el suficiente apoyo de lectores puede ser también un factor a tener en cuenta para explicar esta notoria ausencia.

El iniciador moderno de esta práctica fue el editor Rodolfo Martínez, al coordinar la antología colectiva Akasa-Puspa, de Aguilera y Redal (Sportula, 2012), que fue complementada posteriormente por el propio Aguilera con Más allá de Némesis (Sportula, 2013). El citado Rodolfo Martínez permitió a la escritora Felicidad Martínez incursionar en su universo de fantasía de Yaxtor Brandan, con la novela corta Adepta (Sportula, 2014), y escribir al alimón una novela que se encuentra pendiente de publicación: Los rostros del pasado. Otro destacado escenario compartido es la historia alternativa imaginada por Eduardo Vaquerizo en sus novelas Danza de tinieblas (Minotauro, 2005, premio Ignotus y finalista del Minotauro) y Memoria de tinieblas (Sportula, 2013, premio Ignotus), así como un buen puñado de cuentos; en Crónica de tinieblas (Sportula, 2014) el escritor madrileño se rodeó de una quincena de grandes émulos.

El presente volumen supone otro buen ejemplo de universo compartido, de nuevo en el terreno de la ciencia ficción y por parte de escritores destacados en el terreno. Estoy convencido de que este nuevo acercamiento ha merecido la pena.

Mariano Villarreal

LÍNEA DEL TIEMPO PARA EL METAVERSO

LÍNEA TIEMPO 1

LÍNEA TIEMPO 2

LÍNEA TIEMPO 3

Un comentario el “‘Víctor Conde y el Metaverso’, un artículo de Mariano Villarreal

  1. Oscar
    05/08/2016

    Buenas acabo de leer el artículo y se menciona la novela Imperio como la cuarta y definitiva entrega del Multiverso. No he podido encontrar más referencias de la novela, es un Spoiler de lo que se viene?
    Saludos

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Esta entrada fue publicada en 10/07/2016 por en Reportaje y etiquetada con , , , , , .

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