El rincón de Koreander

“Ante él tenía una habitación larga y estrecha, que se perdía al fondo en penumbra. En las paredes había estantes que llegaban hasta el techo, abarrotados de libros de todo tipo y tamaño”. La historia interminable, Michael Ende – BLOG DE LITERATURA FANTÁSTICA –

‘La reina del tearling’: cuando el Young Adult es en realidad Adult Young

LA TRILOGÍA DE ERIKA JOHANSEN ABORDA EL PESO DE UNA CORONA Y DEMUESTRA QUE NO ES NECESARIO INTRODUCIR A LAS HEROÍNAS EN TRÍOS AMOROSOS

eft08024No sé cuándo las editoriales y la gente a cargo del marketing de las colecciones de fantasía se darán cuenta de que compararlo todo con ‘Juego de Tronos’ no funciona. Tampoco con ‘Los juegos del hambre’ o con ‘Harry Potter’. Para quienes han leído esas obras, las referencias genera unas expectativas que la mayoría de las veces no se cumplen, y me temo que en la cabeza de quienes no las han leído sólo sirve para generar más confusión: un batiburrillo de clichés con muchas mallas, dragones y elfos. ‘La Reina del Tearling’ utiliza dos citas para promocionarse. En una se compara con ‘Juego de Tronos’ y ‘Los juegos del hambre’, y la otra es directamente una frase de Emma Watson, la actriz que interpretó a Hermione en la saga fílmica de Harry Potter. Es una lástima, porque el libro de Erika Johansen es la presentación de una trilogía con mucho potencial, que aporta algunas novedades interesantes al género y que tiene bastante más personalidad de la que la sugiere esta forma de promoción.

La principal diferencia de ‘La reina del Tearling’ con otros libros de fantasía se revela en cuanto nos sumergimos un poco en su lectura. Los primeros compases llevan a confusión, pero en cuanto empieza a desarrollarse el worldbuilding nos damos cuenta de que no estamos ante el tradicional reino mágico de fantasía.

Vale, sí, la historia arranca con una joven de 19 años, heredera del trono de un reino sometido, que ha sido criada en el bosque por un hombre y una mujer que no son sus verdaderos padres. Admito que este inicio puede hacer saltar todos las alarmas anti-clichés, pero os aconsejo un poco de paciencia. En seguida se nos menciona La Travesia como un elemento clave de la formación de los distintos reinos que construyen el mundo, y a poco que estemos atentos a la historia iremos comprendiendo que esta expresión hace referencia a un éxodo masivo, quizás a escala planetaria, desde nuestro mundo al descrito en la novela. No es ningún hecho fundamental para la historia, al menos en este primer volumen, pero nos pone en un punto de partido un tanto inusual, y nos hace dudar de cuánto de lo que ocurre en el libro es fruto de la magia, o cuánto puede atribuirse a algún tipo de tecnología desconocida.

Estamos así ante el inicio de una saga que mucha gente puede calificar a primeras de Young Adult, pero que en mi opinión se decanta más por el Adult, que por la parte del Young. No es solo por la manera en la que trata la violencia y el sexo, aunque también. El primero lo aborda no como algo en lo que hay que recrearse, sino como una circunstancia ante la que no se puede cerrar los ojos. El segundo lo muestra sin detalles, pero con crudeza. No desde un punto de vista romántico e idealizado como tantas distopías juveniles, sino como una pasión que en ocasiones puede llevar a las personas a comportarse con crueldad y egoísmo. Pero lo más importante, lo verdaderamente importante en este sentido, es el carácter del personaje principal, Kelsea Glynn.

Quizás no todo el mundo esté de acuerdo, y el lector puede tardar un poco en simpatizar con la protagonista, pero Johansen consigue desarrollar una heroína juvenil que no resulta superficial. Lo siento, fans de ‘Los juegos del hambre’ y de los millones de sagas clónicas, pero hacer un personaje femenino fuerte no significa que sea imparable en el campo de batalla, ni que se debata en un trío amoroso. La protagonista de ‘La reina del Tearling‘ no es especialmente hermosa, ni buena guerrera. No es ningún genio militar, ni una poderosa maga. No tiene ningún carisma brutal, ni ha crecido torturada por unas malvadas hermanastras para justificar un carácter excepcionalmente fuerte o unas habilidades inusuales. No es, en definitiva, ninguna Mary Sue de tres al cuarto. Es simplemente una muchacha a la que desde niña le han explicado que estaba obligada reinar, y que su reino pasaba miserias. Es una joven a la que le han enseñado que lo más importante en una regente es que sea justa y que se preocupe por su pueblo, y quizás por lo excepcional que resulta hoy en día encontrarse con un dirigente mínimamente digno es por lo que a mí me ha gustado.

A veces Kelsea parece demasiado sacrificada. Sabe que su condición de heredera al trono la pone en peligro de muerte, y está resignada a perder la vida si es necesario en el intento de calzarse la corona. Os describo muy brevemente la situación . Tras la pérdida de la madre de Kelsea (algo de lo que se nos dice bien poco en este libro), en el Tearling gobierna su tío. Pero para todo el mundo resulta bastante claro que éste lo hace bajo las órdenes del reino vecino y antagónico del Mortmesne, que está regentado a su vez por la malvada ‘Reina Roja’. Ella en realidad tiene mucho de villana de Disney, y no lo digo como pega.  ¿A quien no le gusta una buena villana de Disney de vez en cuando? En todo caso, un oscuro trato cerrado en el pasado, cuya consecuencia más horrible se revela en el primer tercio del libro, ha mantenido una frágil paz entre ambas regiones. La novela arranca cuando un grupo de valientes guerreros, la antigua Guardia Real, toma la misión de escoltar a Kelsea hasta el corazón de su reino para que asuma la responsabilidad que le corresponde de nacimiento.

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Va siendo hora de que os hable un poco de la Guardia Real. Ellos son el ejército privado de Kelsea y uno de los puntos fuertes del libro, aunque al cerrarlo se tiene por desgracia la sensación de que se nos ha contado demasiado poco de los hombres que lo integran. Esta orden de caballería se encuentra liderada por Lazarus, a quien conocemos como La Maza, un guerrero de esos absurdamente nobles y casi imbatibles que tanto nos gustan a los lectores de género. Los más interesante de estos soldados es que están decididos a cumplir con su obligación de proteger y obedecer a la regente, incluso cuando no compartan sus decisiones y sean objetivamente mucho más adultos y sabios que ella. Además de personajes fundamentales, también son una motivación fundamental para Kelsea, que a menudo los utiliza como brújula moral para saber si está actuando como una reina digna y que gracias a ellos puede valorar las consecuencias de sus actos.

Dicho esto, esta primera novela peca de irse demasiado a menudo por las ramas. Profundiza mucho en personajes secundarios que a priori no resultan demasiado interesantes –uno de los centinelas de la ciudad, caído en el alcoholismo por los remordimientos de haber perdido a su pareja, y cierto sacerdote al que introducen contra su voluntad en tramas conspiratorias–, aunque me imagino que acabarán cobrando relevancia. También introduce un personaje que chirría demasiado, El Traedor, que es una especie de Robin Hood sin demasiados matices. Una especie de ninja misterioso (como os lo cuento) que todavía no sé si está metido como elemento romántico para el futuro o como Deus Ex Machina del que tirar en caso de necesidad.

La novela tampoco nos dice demasiado sobre el mundo en el que transcurre la historia, más allá de ese matiz de La Travesía que comentaba antes. Y otro tanto ocurre con la Reina Roja, que al final es quien representa verdaderamente el conflicto. Quizás sea porque esta primera parte la autora quiere centrarse más los riesgos que supone ocupar un trono, que en los desafíos que su protagonista deberá afrontar en el futuro. Lo cierto es que pese a este problema, la novela avanza de manera ágil y sabe mantener el interés, y lo más importante, se cierra con una escena clave para demostrar la evolución de Kelsea y dejarnos (al menos a mí) con ganas de más. Hay traiciones, hay lealtades puestas a prueba, hay enfrentamientos con espada, hay magia desatada y hay un buen puñado de escenas conseguidas. No es un mal arranque para una saga de este tipo.

En España el libro nos ha llegado el 6 de octubre editado por Fantascy en una edición muy correcta, con traducción de Gemma Rovira (‘El nombre del viento’ de Patrick Rothfuss entre otros trabajos), el mapita de rigor en la primera página, y una portada similar a la original que, sin hacer daño a los ojos, no refleja demasiado el espíritu del libro. Pero lo que de verdad nos importa son las casi 500 páginas y los 16,90 euros que cuesta en papel. El ebook se puede conseguir por 6,64 euros. 

En inglés ya ha sido publicada la continuación de esta trilogía con el título de ‘The invasion of the Tearling‘, mientras que la tercera parte aparecerá este próximo mes de noviembre, ‘The fate of the Tearling‘. En España la segunda parte ya tiene fecha de publicación. Será en febrero del próximo año. ‘La invasión del Tearling‘ aparecerá, por supuesto, de nuevo en Fantascy.

  • Gracias a Fantascy por enviarnos un ejemplar del libro para preparar esta reseña. Hay un avance del libro disponible en Me Gusta Leer.

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Esta entrada fue publicada en 24/10/2016 por en Reseña y etiquetada con , , .

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